Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Nicaragua, Daniel Ortega, reiteraron ayer que el golpe de Estado del año pasado en Honduras "es una herida que aún está abierta" y pidieron "calma" a Colombia y Venezuela ante la crisis diplomática que les enfrenta.
Tanto la situación en Honduras como la crisis colombo-venezolana fueron analizadas por ambos mandatarios durante una reunión privada, celebrada en el marco de la que ha sido la primera visita oficial de Ortega a Brasil.
Lula y Ortega dieron a entender que todavía no se han dado las condiciones necesarias para que sus gobiernos reconozcan como legítimo presidente de Honduras a Porfirio Lobo, quien asumió en enero tras haber ganado las elecciones.
"No podemos admitir que el golpe del 28 de junio del 2009 en Honduras se convierta en un incentivo para nuevas aventuras contra la democracia", subrayó Lula. Ortega, por su parte, insistió en que "es necesario" que se creen "condiciones en Honduras" para que ese país sea reincorporado a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Sistema de Integración Centroamericano (SICA).
SICA-Mercosur
Por otro lado, los presidentes de Brasil y Nicaragua llamaron a lanzar las negociaciones para un acuerdo comercial entre los bloques del Mercosur y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
Lula destacó que un acuerdo en ese sentido ayudará a equilibrar la balanza comercial entre los dos países, mientras Ortega aclaró que tal negociación depende de que los centroamericanos resuelvan la reincorporación de Honduras a los foros regionales.
"En el plano comercial, necesitamos aumentar el flujo de exportaciones nicaragüenses destinadas a Brasil con el propósito de equilibrar el intercambio. Un acuerdo amplio entre Mercosur y SICA sería fundamental en ese sentido'', expresó Lula al recibir a Ortega en un almuerzo.
En el 2009, Brasil exportó a Nicaragua productos por US$33,4 millones e importó bienes por US$354.000 de la nación centroamericana.
Agregó que pretendía impulsar las negociaciones del SICA con el Mercosur, la unión aduanera que incluye también a Argentina, Paraguay y Uruguay, cuando Brasil asuma la presidencia del bloque sudamericano en agosto. Sin embargo, Ortega insistió en la necesidad de resolver la incorporación de Honduras a los foros regionales.